El proyecto
Centralizar el material de estudio que estaba disperso —apuntes, guías, enlaces— en una biblioteca digital con búsqueda, categorías y control de acceso.
Lo verdaderamente difícil
No fue el código. Fue coordinar a nueve personas con niveles distintos sobre un mismo repositorio: acordar convenciones, repartir el trabajo sin pisarse, revisar lo que entra y mantener el proyecto desplegable en cualquier momento.
Es la primera vez que el cuello de botella de un proyecto mío no fue técnico sino de organización, y la lección se quedó: en un equipo, el tiempo se va en los bordes entre las piezas, no dentro de ellas. Definir bien la interfaz entre dos módulos ahorra más que optimizar cualquiera de los dos.
Stack
PHP y PostgreSQL para el núcleo, JavaScript en el cliente y Docker para que el entorno fuera idéntico en las nueve máquinas del equipo —que resultó ser la decisión que más discusiones evitó.